martes, 22 de febrero de 2011

Amarillo


-¡Hola! Ha dicho la seño que no tienes goma de borrar... Si quieres puedes usar la mía...
Fernandito se pone un poco rojo, un poco nervioso y muy feliz, cuando Alicia le da las gracias y sonríe. Después, su expresión cambia de golpe al ver a la niña sacar su cuaderno de cuentas, y hacer desaparecer el corazón dibujado a lápiz en la primera página. El mismo que él pintó durante el recreo mientras nadie miraba.
-A mí me parecía bonito –dice a media voz, y vuelve a coger su goma intentando que no se le escape ninguna lágrima.
-Sí –responde ella-, pero queda mejor en amarillo.
Y siguiendo la misma línea, lo traza de nuevo con un rotulador. Fernandito toma el marcador y le pinta unos rayos de luz.
-Tenías razón. Ahora brilla mucho más.

NiñoCactus

jueves, 17 de febrero de 2011

La esencia

Desde que tengo turno de noche apenas coincidimos en casa. Al principio me esperabas para desayunar, y buscábamos la manera de estar juntos lo máximo posible. Pero paulatinamente se ha ido haciendo más complicado, y hace varias semanas que ni nos vemos. Yo aprovecho, al llegar, para acurrucarme en la cama y recoger tu olor antes de que se desvanezca. Permanezco quieto, con los ojos cerrados, aprisionando lo que me queda de ti. Después del sueño, arreglo la casa, preparo la comida, salgo a correr, y antes de marchar de nuevo al trabajo, no olvido rociar la almohada con tu perfume.

NiñoCactus

jueves, 10 de febrero de 2011

De Ocasión

-Le cobran en aquella fila de la izquierda, si no le importa.
El individuo del traje negro, hace una mueca y mira hacia un mostrador improvisado al fondo de la sala. Frente a él, una larga hilera de hombres con su misma indumentaria espera impaciente.
-Pobres diablos –piensa.
Tras una breve vacilación, deja el trozo de alma que acaba de adquirir y se dirige en busca de otro vendedor menos solicitado.

NiñoCactus

jueves, 3 de febrero de 2011

La bala perdida

La bala, en la sien, nunca llegó, pero el tío Ramiro sintió su cerebro romperse en mil pedazos. Desde entonces, creyéndose muerto, camina por la casa como un fantasma. Le gusta hacer chirriar las puertas por la noche, o dar alaridos, desde que las engrasó mi padre. Es imposible razonar con él, no quiere hablar. Al final tuve que convencer a mi amiga Rebeca, la que estudió arte dramático, para venir los domingos a hacer de médium.

NiñoCactus

domingo, 23 de enero de 2011

Quehaceres

Todo el mundo sabía que era una mujer bala por su forma de arrojarse hacia la caja del supermercado. No podía remediarlo. Además, a ella siempre le correspondía hacer la compra. Por su parte, Andrea, el funambulista, se encargaba de tender la colada entre los postes de la luz. Cada cual tenía su tarea. La comida la preparaban entre Dimitri, el lanzacuchillos, pues nadie pelaba patatas como él, y Katia, la tragafuegos, que disponía las brasas en un instante. El único que no estaba contento con su ocupación era Marcel, el escapista, a quien le tocaba declararse culpable cada vez que alguno del circo se metía en un lío.

NiñoCactus

jueves, 20 de enero de 2011

Parábola de la semilla

Una semilla en esta tierra desolada hizo brotar un arbolito en mitad de la polvareda. Entonces, llegó el realista con su hacha de talar imposibles.

- No es factible que algo crezca en este lugar.

Y mientras levantaba el arma para asestar el primer golpe, apareció el soñador cargado con abono de esperanza.

-¡Para! –gritó-. Este árbol alcanzará el cielo, y dará semillas de todas las especies, convirtiendo este paraje en un paraíso.

-Estás equivocado y lo sabes – respondió el realista dando media vuelta.

Allí quedó el soñador preguntándose qué es más que el paraíso. Pues es sabido que en los sueños se yerra por defecto, y nunca por exceso.

NiñoCactus

viernes, 14 de enero de 2011

Sacrificios

Nadie, en varios kilómetros a la redonda, sabría decir su nombre.

Sentado en el asiento trasero de un taxi, con una molesta pieza metálica clavándose en su espalda, pensaba que era mejor así. Confiaba en su voluntad, pero sabía que encontrarse hoy una cara conocida haría todo mucho más difícil.

Prefería evitar remordimientos. Por eso, aún a sabiendas de que ese sería el último día de su vida, prefería encontrarse en esta tierra de infieles.

Al llegar al aeropuerto pagó el trayecto. No le importó dejar la vuelta del billete de 50 euros a un asombrado taxista que quizás, equivocadamente, pensó que ese iba a ser su día de suerte.

jueves, 6 de enero de 2011

Dando Luz

Una tarde, durante uno de sus paseos por los campos de nubes recién segados, Jairo encontró al Sol secándose las lágrimas con el jirón de un cirro.

-¿Por qué lloras? –le preguntó el pequeño.

-Porque hace días que escucho a una avecilla cantar cada mañana a las estrellas; y yo, a pesar de todo mi poder, jamás podré ver a ninguna.

El Niño se quedó pensativo. Deseaba encontrar una solución para devolverle la sonrisa.

-¿Sabes? –dijo al fin-, justo ayer me tropecé con una pequeña estrella lamentándose porque jamás podrá verte. Y en su sollozo, dejaba escapar diminutas gotas de luz que se convertían en cristal al llegar al suelo. –Jairo metió una mano en el bolsillo para sacar su saquito de canicas-. Aquí está, aquí tienes a tu estrella.

El Sol no podía creerlo, tomó las esferas de cristal entre sus manos y le dio las gracias al Niño.

-Ten –le respondió-, te devuelvo tu saquito lleno de mis mejores rayos para que busques a la estrella y se los entregues. Así ella tampoco estará triste nunca más.

Desde ese momento, Jairo Aníbal Niño, utilizó todos aquellos destellos para escribir historias que iluminasen al mundo.

NiñoCactus

Cumplimos 4 añitos recordando a un gran Escritor

Usted
Usted
que es una persona adulta
- y por lo tanto-
sensata, madura, razonable,
con una gran experiencia
y que sabe muchas cosas,
¿qué quiere ser cuando sea niño?

Jairo

miércoles, 22 de diciembre de 2010

A la sombra


Más tarde, con el tiempo, plantaremos un árbol. Así hablaba padre mientras hoyaba la tierra árida que rodea nuestra casa. Tras varios años de trabajo y paciencia, sólo consiguió ver brotar un pequeño jardín de rastrojos agostados.

Una mañana, encontré a padre sentado a pleno sol.

-Entre en casa –le dije-. No ve que hace demasiado bochorno.

-Ven. Siéntate. Aquí es donde dará sombra nuestro árbol.

No quise llevarle la contraria y me acomodé a su lado. Al momento, sentí el frescor del lugar. Se estaba realmente bien.

Sí, pensé, será justo aquí.

NiñoCactus

domingo, 12 de diciembre de 2010

Escapadas

Recuerda a papá que baje la tapa, encárgate de que tu hermana deje la trampilla suelta y vigila que el abuelo apriete los muelles con fuerza.

Estoy segura de que di todas las instrucciones y sin embargo la caja no se abre, el agua ya me llega por la barbilla y yo empiezo a preguntarme si mi marido, el Mago Fredy, habrá encontrado el bigote falso del hombre bala entre nuestras sábanas.


Ning1

lunes, 6 de diciembre de 2010

Evolución


El próximo eslabón perdido dormirá olvidado en una probeta de laboratorio.

NiñoCactus

Segunda mención del Laboratorio de Brevedades
www.minificciones.com.ar

domingo, 28 de noviembre de 2010

Cosas que yo nunca haría

Esta mañana he vuelto a encontrar la tapa del váter levantada, el tubo de pasta de dientes sin cerrar y un cartón de leche vacío en la nevera... No hay duda: te echo de menos.

NiñoCactus

lunes, 22 de noviembre de 2010

Antagocentrismo

A mí me empiezan a entrar dudas cada vez que tú revelas una convicción inamovible. Luego, si manifiesto mi certeza, tú vacilas desmoronando cada argumento. Así transcurre nuestra vida: cuando me muestro triste, te invade una algazara que rompe mi silencio; y en los momentos en que te encuentras exhausta, yo siento un rebrote de energía. Si me acerco, te alejas; si estoy saciado, tú tienes hambre; sí..., no... ¿No sé cómo podemos estar juntos?, te pregunto. ¿No sé cómo podríamos estar separados?, me respondes.

NiñoCactus

Incertidumbre

A mí me empiezan a entrar dudas cuando la respuesta es demasiado obvia. Entonces sé que alguien la dejó ahí para que no buscase más. No me conformo, desconfío de toda solución prefabricada y, si no consigo dar con un resultado que me satisfaga, apunto la pregunta y la guardo. De momento sólo tengo certeza de tres cosas, aunque me da miedo revisarlas no vaya a caer en el recelo absoluto.

NiñoCactus

domingo, 14 de noviembre de 2010

La inexorable muerte del Hombre Mosca


Isabelino Fernández no se imaginaba lo que ocurriría cuando bostezó aquella mañana.


NiñoCactus

Ilustración de la mano de Sandra García