jueves, 14 de febrero de 2008

Nueve estrellas ( VI )

Ardexe llegó a Vólverin a plena luz del día. Las calles estaban desiertas, las casas estaban cerradas, no había niños jugando. El único sonido que rompía con el silencio era, de vez en cuando, un ronquido lejano. Ardexe recorrió el pueblo de arriba abajo. Entró en el colegio y en la iglesia. Se asomó a las dos ventanas de una casa baja y llamó, sin éxito, a otra puerta. Todos dormían y nadie le contestó.

Ardexe, encogiendo los hombros, decidió que esa era el pueblo menos interesante de todos los que había conocido durante su larguísima existencia. Por eso, sin tan siquiera pasar los dos días de rigor, decidió seguir su camino.

Justo en cuando daba la espalda al pueblo y afrontaba de nuevo el camino, una voz le retuvo.

Lucas estaba plantado en mitad de la calle.

Lucas y Ardexe hablaron durante horas, para cuando empezó a anochecer y el niño tuvo que volver a casa para no ser descubierto, Ardexe ya sentía una curiosidad enorme por las gentes de aquel lugar. Por eso, decidió quedarse, dos jornadas, con aquellas gentes.

Así fue que Ardexe se vio obligado, por vez primera en toda su vida, a dormir durante el día y a vivir durante la noche.


2 comentarios:

Ning0 dijo...

El reloj de este Ning1 me tiene despistado. Yo juraría que esta mañana aquí no había nada. Sin embargo, ahora dice que está aquí desde las 10:11.

En fin. Dejemos la hora en paz porque la verdad es que se está superando con esta serie.

Anónimo dijo...

MASSSS