martes, 12 de febrero de 2008

Nueve estrellas ( V)

Lucas tenía un secreto. Era el único habitante de Vólverin que no dormía durante el día. Era perfectamente consciente de la prohibición y sin embargo siempre se levantaba antes del anochecer y, a hurtadillas, se asomaba por la rendija de su ventana.

Para poder ver la luz del sol.

Lucas amaba los colores vivos. El verde de los campos, el amarillo del trigo en verano y sobretodo el color de la piel de su madre a esa hora del día en que la rendija de la contraventana dejaba pasar un rayo de la luz del sol.

De tanto vivir durante el día, por la noche, claro, Lucas estaba agotado. El médico, completamente seguro, decía que era normal en un chico de su edad. Explicaba el color de su piel, mucho más moreno de lo habitual, como una anomalía rara, pero no preocupante.

Además, Lucas era el único habitante que miraba el camino que salía de Vólverin.

El resto de los habitantes se había acostumbrado ya a esa senda por la que nunca venía nadie, pero Lucas no.

Lucas, aunque no podría explicar el por qué, sabía que algún día vería una silueta recortándose contra el horizonte.

3 comentarios:

Ning1 dijo...

¡Siento el retraso! He tenido un fin de semana loco y no he podido conectarme. Quería haberlo colgado ayer... pero me dejé a Lucas en mi casa.

A partir de ahora prometo llevar un ritmo mucho más rápido, ¡que aún quedan unos cuantos capítulos! Y, si tengo suerte, os daré una sorpresillas más.

Ning0 dijo...

Bueno, hombre, también es verdad que mucho derecho a exigir, tampoco es que tenga.

Pero espero que tengas suerte y que nos des la sorpresilla

Rayuela dijo...

Siempre es bueno amanecer y encontrarme con tus cuentos, no pasa nada, más vale tarde que nunca, al menos yo espero siempre con ansiedad leerlos. Al final todos esperamos algo, como me dijiste una vez en un comentario de un poema en mi blog, la esperanza no nos pertenece, le pertenece a la vida, aunque no lo asumamos, todos esperamos algo.
Saludos.