jueves 4 de febrero de 2010
La muerte (Historia mínima)
-¡Qué extraño! Yo pensaba que aquí veníamos a morir.
-Eso es lo que la mayoría de nosotros creemos al llegar.
-¿Qué?
-Que estamos muertos.
-¿Y no es así?
-¿Tú te sientes muerto?
-No... En realidad no.
(Silencio)
Los dos ríos se dejan mecer por el oleaje del mar.
NiñoCactus
miércoles 3 de febrero de 2010
Reposo
Aquí vinimos a descansar. Tras varios años con un descenso en la productividad de la Empresa, el gabinete de Recursos Humanos realizó un estudio sobre las posibles causas. Conclusión: Incapacidad para gestionar el tiempo de reposo. Resultado: Jornadas teórico-prácticas sobre la relajación.
La cosa comenzó bien; un poco de paz y de tranquilidad siempre es beneficioso. Pero al tercer día comenzaron los roces. Que si el trepa de Martín Huete presume de sosegarse mejor que el resto. Que si Gutiérrez es quien alcanza la serenidad con mayor rapidez... Yo he decidido tomármelo con calma, a ver si suspendo y me toca repetir.
NiñoCactus
martes 26 de enero de 2010
Alfonso
El primero con el que salí tenía problemas de retención. Las lágrimas se le quedaban dentro. Después de algunos hipidos, sus párpados comenzaban a hincharse, y había que darle un pequeño pinchazo con un alfiler.
Otro, el más guapo, lloraba hacia arriba. Pero era tan sensible que parecía gastar un bote de gomina a la semana.
Mario lagrimeaba por aspersión. Bruno solamente por un ojo. A Manuel le salía todo por la nariz. Y Gustavo guardaba cada lágrima en cajitas ordenadas por fecha.
Por último llegaste tú, y cambiaste las lágrimas por sonrisas.
NiñoCactus
Como a ti te gustan
Los hombres que a mí me gustan no saben llorar, decía. Y yo sintiéndome orgulloso. Allí, de pie, a su lado. Una persona calmada, que no se deja llevar por los sentimientos, capaz de mantener distancia al hacerse cercano. Alguien que no muestra su debilidad. Así le gustaba yo...
Pero a ti te encanta besarme las lágrimas cuando vamos al cine. Mi niño, me dices, mi niño sensible. Tú no eres como los demás, añades. Y yo te respondo: Como los demás no. Yo soy como a ti te gustan.
NiñoCactus
miércoles 6 de enero de 2010
El Tercer Botón
la historieta de un botón,
que soñaba cada noche
con ser un gran girasol.
Y cuando por la mañana
abrochado a una camisa,
se observaba en el espejo,
su sueñito se rompía.
“Si al menos fuese la tela
de un color más amarillo;
si en vez de ir siempre hacia el frente
fuera al cielo donde miro...”
Nunca nadie le hizo caso
al quejarse en el ropero,
hasta el día en que un zapato
le contestó a su lamento:
“Tienes el mal de los hombres,
que ansían lo que no alcanzan,
con los ojos siempre puestos
en aquello que les falta.
Así se pasan el tiempo
sin saber que justo al lado
tienen la luz de sus vidas
iluminando sus pasos.”
Se pasó toda la noche
Dando vueltas en silencio.
“¿Qué será?”, se preguntaba,
“¿aquello que yo no encuentro?”
Por eso cerró los ojos
para así ver nuevas cosas
y en seguida lo escuchó
latiendo bajo la ropa.
¿Cómo nunca se dio cuenta
del lugar privilegiado?
Pues siempre el tercer botón
tuvo el corazón debajo.
sábado 12 de diciembre de 2009
¡En Marcha!
NiñoCactus
miércoles 9 de diciembre de 2009
A Ciegas
Ni subido a una escalera conseguiría besarte, dice.
Ella le abre los ojos, ciegos de amor, y por primera vez se ven frente a frente.
NiñoCactus
Segundas partes nunca fueron buenas
NiñoCactus
Ovación
Ni subido a una escalera conseguiría besarte. Son sus únicas palabras. Después, la risa del público ahoga el ruido de su cuerpo cayendo una y otra vez, mientras el pequeño payaso intenta alcanzar a la bailarina. Ella, perfecta, brilla sobre su diminuta plataforma. Él, torpe, continúa hasta que el trapecista vuela sobre la joven y la besa en el aire.
Esa noche no. A base de morados ya consigue mantener la escalera en perfecto equilibrio, y sube bajo la atenta la mirada de todo el circo. Ella se inclina para darle un beso. ¡Al fin están juntos!
Hoy es el acróbata quien cae desde una altura mucho mayor que la de su trapecio.
Ovación.
NiñoCactus
viernes 27 de noviembre de 2009
La mala suerte II
Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina, siento como el último hálito de vida se escapa de mi cuerpo. Toda mi existencia perdida por nada: la búsqueda de la flor de araisai, las negociaciones con aquel gurú para conseguir el frasco de los vientos, el asalto a la fortaleza del sultán de Atsael, donde se custodiaba el cuerno del primer unicornio... Mi gran esperanza arruinada por el maldito gato que tuvo que volcar el caldero justo antes de que estuviese lista la pócima de la eterna juventud. Si ya lo decía mi madre: “Da igual que seas bruja, los gatos negros siempre han traído mala suerte”.
NiñoCactus
jueves 19 de noviembre de 2009
La mala suerte I
Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina, pienso en lo cerca que estuve de conseguirlo. Tan sólo quedaba mes y medio, y se estropeó de golpe, como siempre. ¡Jo!, era el último esfuerzo. Y lo tenía casi todo decidido. Hasta había escrito un borrador... Pero la pelota tuvo que rebotar en el pasillo, entrar en la cocina, tirar el guiso de la abuela que estaba en el fuego, romper el microondas y destrozar las macetas de la ventana. Qué le voy a hacer. Un año más en el que sólo me traerán carbón.
NiñoCactus
miércoles 18 de noviembre de 2009
Oráculo
-Esta vez no erraré el tiro.
-¿Cómo estás tan seguro?
-Le pregunté al Oráculo.
-Entonces, ¿dejaste de entrenar por ir hasta Delfos?
-Necesitaba saber...
-Fallarás.
-No puedes contradecir a los dioses.
-Ni tú lograrlo sin esfuerzo.
NiñoCactus
jueves 12 de noviembre de 2009
Relaciones
Se conocen desde hace tan sólo una semana y la relación no parece que esté destinada a durar mucho más. Ella, por su lado, reconoce que es parte del problema: disfruta llevándolo al límite. No puede evitarlo, está en su naturaleza atosigarle hasta conducirlo al punto final de su paciencia.
Esta tarde, sin duda, ha disfrutado provocando el conflicto. Él, al final, ha gritado enloquecido, ha jurado que aquello tenía que cambiar sí o sí y se ha marchado, dejándola a solas con el ruido de un portazo.
Ella, mientras tanto, sonreía en su interior sabiendo que tenía la sartén por el mango. Era demasiado astuta y rápida para él. Jamás conseguiría hacerle daño.
Sin embargo, apenas diez minutos después de su marcha, él había vuelto luciendo esa extraña sonrisa y portando, en su mano, un tubo metálico con el que ahora la está apuntando.
Y por primera vez, aferrada aún al cristal, la mosca ya no las tiene todas consigo.
Ning1
miércoles 11 de noviembre de 2009
Certeza
-Esta vez no erraré el tiro.
Y era tal su convencimiento que nunca supo que falló.
NiñoCactus
Princesas
NiñoCactus

