lunes, 29 de enero de 2007

Nada más verla supo que era el amor de su vida. No pudo dejar de ser consecuente con sus sentimientos, así que se precipitó detrás de ella. Fue una decisión difícil. Había conseguido llegar a lo más alto y tomarla suponía arrojarse a un abismo cuyo final era imposible de vislumbrar.

Para su desdicha jamás consiguió tocarla, fuerzas que parecían guiarlos siempre lo impidieron. Sin embargo nunca desistió. Fielmente recorrió toda su vida al lado de ella.

Su anhelo se vio cumplido en el momento de su muerte; cuando por fin, dos mil ciento cuarenta y tres metros después de haber nacido, ambas gotas de lluvia se fundieron en un mismo charco.

Ning1

2 comentarios:

Ana dijo...

Que bonito. Si es que soy tu Fan con mayúsculas ning1.

Ning1 dijo...

¡Claro que si! Fan... tástica

La verdad es que suponía que este te iba a gustar. ;)