domingo, 1 de marzo de 2009

Él no espera nada

Él se dirige a uno de los barrios de las afueras. Hace tiempo que su andar se volvió mecánico y no sabe hacia dónde le llevan sus pasos. Ahora sí, tiene un asunto que resolver en una de las tiendas de la plaza Arriate, pero no es de esta dirección de la que hablamos, es de otra. Ésa la perdió cuando su mujer se marchó con aquel cretino. Y ahora su pequeña le llama papi. ¡Joder, qué frío! Lo dice y camina más rápido. Tiene que comprarse otro traje más abrigado. Cuando mejoren las cosas. No lo dice, ni siquiera lo piensa, le da igual. Ya no espera nada. Apunta mentalmente que no se le olvide comprar algo para cenar. La despensa está vacía. Las luces de los escaparates comienzan a iluminar la avenida por la que pasa un grupo de chavales que no para de dar voces. Gira en la siguiente calle a la derecha y llega a un parque. Se ha perdido. Sólo ve a una mujer sentada en un banco, se acerca y le pregunta. Pero ella permanece en silencio unos segundos. Lo mira tranquila, dejando que el tiempo repose las palabras. Por fin responde pero a otra cuestión, una que se lee en sus ojos aunque él no lo sabe. Luego le indica con la mano hacia dónde debe ir. No tardaré mucho, dice. Su nombre es Alfredo.

Ella sonríe y lo espera.


Niñocactus


Ilustración de Aurora Cascudo

4 comentarios:

Atenea dijo...

¡¡Precioso¡¡

Hay miradas dicen mucho más que las palabras.

el fantasma dijo...

Sonrío de nuevo
y ella también.
su cabeza inventa otra realidad, como lo hace la mía.
:)

Carolina dijo...

Te echo de menos Niño!!!

NiñoCactus dijo...

Atenea: hay miradas que lo dicen todo, los ojos no saben mentir...

Fantasmita: sonría siempre...

Carol: es un echarse de menos mutuo, pero siempre estamos ahí.

MIL GRACIAS AURORA POR ESTE REGALAZO. VAYA DOS ILUSTRACIONES PRECIOSAS. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS...