viernes, 3 de febrero de 2012

Ella

«Joderme», repite Micky saboreando la palabra como el humo de su cigarrillo. Siempre creyó que el tabaco lo mataría antes que su lengua, pobre necio. Cómo odiaba tener razón.
Más de una vez me dijo que desconfiase de las rubias de los calendarios: «Esas mujeres no existen en la realidad, cuando las ves ya sabes que tienes un pie en la tumba».
Aquella tarde, cuando ella entró en local, se supo perdido. Ni siquiera le dio tiempo a desenfundar. Yo estaba a su lado y juro que la vi reflejada en sus ojos, pero en la puerta sólo había uno de los matones de Flatwood.

NiñoCactus

4 comentarios:

Juan Luis López dijo...

Me gusta el juego que haces con las palabras!

Cómo estás? sigues en otras tierras?

Un abrazo!

Rosa dijo...

Al menos la muerte tiene buena cara...

Me gusta mucho, mucho.

Besos desde el aire

Elysa dijo...

Extraño final, pero por lo menos la vió a ella...

Besitos

Miguelángel Flores dijo...

Qué menos que, al morir así, poder ver lo que a uno le de la gana. Has creado como un ambiente ideal de westen. Muy bueno.
Saludos