jueves, 9 de octubre de 2008

Cuento para improvisarte el sueño

Érase una vez un niño de grandes ojos marrones, como los tuyos, que quería ser pirata. Al principio la idea no le hacía mucha gracia, pero cuando se enteró de que no necesitaba una pata de palo sino sólo saber cojear y que podía llevar un parche en el ojo sin ser tuerto, lo tuvo más claro. Si le preguntaban por qué pirata, engolaba la voz y decía: “Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad...” Después corría hacia la costa y se pasaba horas mirando al infinito. Allí recordaba las palabras de su abuela. Ella le contaba que hay un lugar, allá en el horizonte, en el cual se unen el cielo y el mar, un punto en el que se funden los azules... Y justo ahí es donde quería llegar, estirar su manita y tocar las estrellas...

Y colorín colorado este cuento se acabó con una estrella en tu mano.


(...dulce sueño...)


Niñocactus


Ilustración de Bakar

7 comentarios:

Milana dijo...

un punto en el mar donde se funden los azules y el sueño encuentra la senda hacia la tercera estrella a la derecha camino de la mañana...

gracias por invitar a soñar...

una piedra llena de bostezOOOOsss

belula dijo...

Precioso como siempre....quién pudiera tocar ese punto!....

Sara, la nómada paranoica xD dijo...

a ver si tengo buenos sueños esta noche, sigue escribiendo, que eres de los pocos que ha conseguido despertar mi interes.un besito

cuentonuevo dijo...

Gracias por los comentarios...
... y sí, existe ese lugar donde se rompe Euclides y dos líneas paralelas se funden...
Besos de gominola
Niñocactus

telmo dijo...

Ahora mismo me voy a dormir, nunca de pequeño soñé con ser un pirata (creo que me asustaban) ahora lo voy a intentar y ya le cuento, buenas noches Niñocactus.

cuentonuevo dijo...

NiñoTelmo espero que al despertar tenga una estrella en la palma de su mano.
Dulce día.
Niñocactus

Jacinto Deleble dijo...

***






Decía en una película que ví hace mucho El Quijote por boca de Fernando Fernán Gómez (o Fernando Fernán Gómez por boca del Quijote):

"Es el destino del caballero andante hollar si fuera preciso el confín de la tierra, pero sin apartar jamás de su mente el nombre de la amada, que para él no es sino el comienzo de los cielos"

Y digo yo, ese pirata del que hablas, a la vez que tuerto, ¿no será manco?

En todo caso ese punto en que se funden los azules estoy seguro de que se parece mucho al corazón.

En fin, que una estrella... quiero decir, un abrazo.






***