miércoles, 4 de junio de 2008

encuentros

La cucaracha esperó toda la noche agazapada debajo del sofá. Paciente. Seis horas después, como cada mañana, cuando la luz del sol comenzó a iluminar la habitación, el ser humano de pelo moreno, aún adormecido, abrió la puerta y entró en el salón.

Con una precisión matemática, fruto de años de experiencia, el insecto salió corriendo lo más rápido que sus seis pequeñas patitas le permitieron. El cálculo fue perfecto. Justo cuando el gigantesco bípedo dejaba, a su derecha, la mesa con el televisor, el pequeño animal conseguía cruzarse en mitad de su camino.

El encuentro entre el mamífero y el ortóptero produjo exactamente el efecto deseado: El primero, sorprendido por el encuentro, detuvo su paso bruscamente y lanzó un terrible alarido de pánico.

Fue en ese preciso momento, siendo poseedor de toda la atención del humano, cuando el insecto realizó el movimiento final de su ensayada coreografía: un meneo lento pero seguro de sus dos antenitas.

El humano, incapaz de soportar la visión de su minúsculo adversario, hizo lo que su instinto de supervivencia le marcó: correr lo más rápido que sus piernas le permitían, en una rápida retirada hacia la relativa seguridad de su dormitorio.

La cucaracha, sonriendo, miró hacia el pequeño agujero de la pared. Dentro, sus dos hijos, se morían de la risa mientras lo miraban con admiración.

Ning1

8 comentarios:

una chica cualquiera dijo...

me siento identificada con el ortóptero, pero algún que otro mamífero en vez de huir de mí intentó aplastarme con el zapato.
muy buen cuento, me gustan los puntos de vista alternativos.
saludos.

Victoria dijo...

jaja, y el punto final de los hijos: buenísimo!

Ning1 dijo...

Una chica cualquiera: Me encanta que te identifiques con la cucaracha, de verdad. Y cuidado con los zapatos, no te vayan a lastimar. Que chicas cualquiera, no hay tantas.

Victoria: ¡Gracias por la risa!

rojo dijo...

samsas a parte, yo también me siento a veces cucarachita, y Ángel González se ve que también

http://chezhenar.blogspot.com/2008/01/ngel-gonzlez.html

besacos

Ning1 dijo...

Aquí hasta se le oye:

http://www.palabravirtual.com/bio.php?ir=ver_voz.php&wid=1174

Lunática dijo...

Me encantó! Además me ha muy venido bien sonreír hoy. Gracias!
Un beso!

Esto tambien pasara dijo...

Muy buena historia, muy divertida y tan real como la vida misma.
Saludos.

Ning1 dijo...

Gracias Lunática, hay pocas recompensas mejores que una sonrisa.

Esotambienpasara: La verdad es que la historia me la trajo a la cabeza mi compi de despacho, así que algo de real sí que tiene (en su defensa diré que ella agunató como una campeona sin correr ni nada)