viernes, 12 de octubre de 2012

La imposibilidad de la anarquía

Con esa exactitud tan característica de la ciencia, indagaba la forma de transgredir cualquiera de sus leyes. Así rastreaba pequeños indicios que desvelasen una leve excepción pasada por alto, ese mínimo error no tenido en cuenta en la fórmula de sus proposiciones.
Aquel día la comida había sido copiosa, y me fue imposible conciliar el sueño durante mi hora de la siesta. Fue entonces cuando lo descubrí: la realidad también se evadía durante ese lapso de tiempo, exactamente cuatro minutos y quince segundos. Lo suficiente para pasar desapercibida.
            De ese modo, me hice adicto al caos, hasta que descubrí que también tiene sus propios códigos.

NiñoCactus

5 comentarios:

Noctiluca dijo...

claro que sí, llamamos caos a todo aquello que no se rige por nuestras reglas... le pondré un ejemplo muy sencillo: las reglas de ortografía son un completo caos... que me lo digan a mí, que hasta hace unos cuantos días pensaba que escribía perfectamente y ahora tengo los nortes perdidos...

un abrazo

Humberto Dib dijo...

Eso es lo que tiene la realidad, se evade cuando menos lo piensas, y por muy poco tiempo.
Un abrazo.
HD

David Moreno (No Comments) dijo...

Buen intento para REC.

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

Miguelángel Flores dijo...

Cualquier día eres el de los nervios y la boca seca. Como si lo viera, NiñoC, como si lo viera...

Un abrazo.

Rosa dijo...

Es un gusto descubrir estas joyas escritas para REC.

Besos desde el aire