jueves, 24 de noviembre de 2011

¿Y después?

El tío Argimiro siempre tenía una historia para contar. Había creado un mundo lleno de personajes increíbles y aventuras fantásticas que me relataba cuando mis padres me llevaban a verlo. Yo ponía todos los sentidos para no perderme ningún detalle e, invariablemente, me dejaba con la miel en los labios y un relato incompleto en el momento más emocionante. ¿Y después?, preguntaba yo. Después lo sabrás el próximo día, a ver si así no tardas tanto en volver, me contestaba.
Una tarde, al tío le dio un ataque de tos tan fuerte que le hizo marcharse al cuarto de baño, y desde allí a la habitación. Madre no me dejó entrar a despedirme así que cuando volvimos a hablar por teléfono fui directo al grano: ¿Y después? Una risa débil me contestó desde el otro lado del auricular.
No le molestes demasiado, me dijeron todos antes de entrar en la habitación de la clínica. Las palabras de tío Argimiro, pese a su a su falta de fuerza, seguían igual de hábiles para crear tramas sorprendentes. Necesitaba hacer muchas pausas y respirar dentro de una mascarilla con oxígeno, pero no le suponía un impedimento para continuar. Esta vez, cuando acabó, no me dejó abrir la boca. Respondió directamente. ¿Y después?, después no existió nada más.
NiñoCactus

12 comentarios:

Puck dijo...

Precioso, pero el final es mentira. Después existieron más historias porque sembró en el niño la pasión por ellas y le buscó entre los libros y después entre las musas. Creo que ha abierto un blog y al final de cada entrada sus lectoras se prguntan: ¿y después?
Saludillos

Miguelángel Flores dijo...

Preciosa historia has inventado para un niño que seguramente será escritor, y si no, feliz.

Abrazos

COMUNERO dijo...

Pocas veces dejo un comentario en un blog, pero hoy, me ha dado por hacerlo, y te tengo que decir que parece como si del cuento salieran estrellas como en los sombreros de magia.

No me arrepiento de venir, no señor. Un abrazo.

COMUNERO

Elysa dijo...

Ya te lo han dicho, lo sé, pero es cierto ¿después? el niño contará historias y regalará sueños sin cesar.

besitos

Aurora dijo...

Bonito relato. Suscribo las palabras de Puck. El niño no se conformó con el "nada más", y lo retomó donde lo dejó el tío.
Besos de fin de semana,

No Comments dijo...

Y después creció la semilla que había plantado su tío en él. Emergió un gran contador de historias y un magnífico escritor.

Un saludo indio

Luisa Hurtado González dijo...

Me quedé toda compungida y triste por las historias no contadas y el silencio grande grande después del "después no existió nada más". Afortunadamente he leído el comentario de Puck y ella ha cambiado mi final a uno mil veces mejor, con el que me quedo.
Un beso, por lo tanto a los dos.

Rosa dijo...

Yo también me quedo con el final de Puck... A si qué...¿Y despues?...

Besazos desde el aire

Gala dijo...

Uf, que terrible!
Un relato con tanta magia como tristeza...
Creoque el tio Argimiro dejó su huella en ese niño, que está repleto de sus historias y que podrá contar a otros niños...
Seguro que no las olvida jamás...

precioso el relato.

besitos mediterráneos.

Citizen_0 dijo...

Así es como le gustaría terminar a cualquier cuentacuentos, dejando el relevo. PRecioso relato, lleno de esperanza.

Un saludo

BELLARTE ליבה dijo...

Siempre son bienvenidas las historias. Los cuentos sin fin.

Laura dijo...

Las personas que cuentan historias a los niños necesitarían un premio o un día de reconocimiento personal : el día de los contadores de historias.

Estoy convencida que de esa forma se siembra en imaginaciones pequeñas pero desbordantes en sí mismas, y luego , como ya te han dicho : serán ellos los que cuenten nuevas historias.

Yo creo que es un buen final, porque al morir un buen contador, parece que la vida se detiene con él y parece, por un momento, que no existirá nada más.

Un abrazo de Laura.