jueves, 10 de noviembre de 2011

Breves momentos encadenados

Y nada más existió hasta el próximo tren. Así era su vida, una sucesión de instantes habitados por impulsos que le arrebataban los sentidos.
De pronto, el universo entero se concentraba entre las alas de una mariposa. Todo cobraba un ritmo vertiginoso de volteretas y colores para, un segundo después, detenerse hasta el siguiente aleteo.
Si tenía hambre; ojos, olfato y manos se ponían en movimiento buscando algo que estallase en su paladar al ser saboreado.
Por eso a madre no le importaba desaparecer aquellos momentos. Esperaba tranquila, vigilándolo de cerca, pues sabía que cuando necesitase un abrazo, el mundo entero sería ella.


NiñoCactus

11 comentarios:

Citizen_0 dijo...

Momentos exquisitos. Me quedo entre las alas de la mariposa, sin duda debe ser el lugar más inconmensurable del mundo. Siempre es un placer pasar por este lugar mágico.

Un saludo

Patricia dijo...

La ternura se aduena de mis impulsos;)

Elchiado dijo...

Me quedo con la última frase: es como un baile delicioso de palabras que desean compartir una velada infinita sin que deje de sonar el vals.

Un abrazo y una piruleta para usted.

Rosa dijo...

La ternura en un abrazo de palabras...

Besos desde el aire

Elysa dijo...

Me encanta, es muy tierno y bello.

Besitos

BELLARTE. dijo...

Me agradan las mariposas. Eso de que aletean el estomago cuando uno esta enamorado, será que comemos libertad? Que alguien me explique!

Aurora dijo...

Muy bonito y muy tierno. Últimamente estamos algo blanditos, ¿será el otoño?
Besos de mundo entero,

Humberto Dib dijo...

Bueno, no sé si "blandito", pero sí muy sensible.
Buen texto,
Un abrazo.
HD

Miguelángel Flores dijo...

"El mundo entero sería ella", que bien describes con esta frase el significado de una madre. Precioso.
Saludo de domingo lluvioso.

Anónimo dijo...

No sé si se trata de un efecto coyuntural, pero aún así no había visto nunca retratado de una manera tan bella a ese mal inseparable llamado... Alzheimer.

Precioso relato.

Lluís F.

Almejandrito dijo...

Lluís he pensado algo parecido, pero encarnando a la madre de un niño autista que conozco.
NiñoCactus eres sensacional