domingo, 9 de agosto de 2009

Historias de los pasos de cebra II

-Primero miramos a la derecha...

-... Y luego a la izquierda –terminé la frase mientras observaba cómo mi padre movía la cabeza a ambos lados para luego indicarme que hiciese yo lo mismo. Después, llegaba el momento de la verdad: me cogía de la mano, me daba un pequeño apretón y decía: “Ya sabes, sólo podemos pisar las rayas blancas”.

Asentí impaciente y salté de la acera sin pensármelo dos veces. Esa mañana la maniobra fue perfecta y aterricé con los dos pies en el primer rectángulo del paso de peatones. Nadie más cruzaba. Di el segundo salto con la precisión de un profesional. Pisé justo en el centro de la siguiente isleta y, sin detenerme, tomé velocidad para dar una nueva zancada. En esta ocasión calculé mal y casi rocé lo negro con la zapatilla. ¡Ahí comenzó el miedo!

Sentí mi corazón latiendo enloquecido y un nudo en el estómago me impedía respirar. Empecé a marearme, así que me agaché para recuperar el equilibrio. Me apreté contra el suelo. La voz de mi padre sonaba lejana y no entendía lo que quería decirme. A mi alrededor se había formado un abismo oscuro imposible de cruzar. Cerré los ojos. Todo empezó a dar vueltas. De pronto, sentí que me agarraban por la cintura, no sabía quién era y tampoco quería mirar. Pasó mucho tiempo, no sé cuánto, me encontraba más tranquilo. Escuché a mi madre que susurraba mi canción favorita y me dormí.

Al despertar recordaba vagamente lo sucedido. Decidí que formase parte del sueño y olvidarlo. Desde entonces, me aterran los documentales sobre fauna africana.


NiñoCactus

4 comentarios:

Gonzalo dijo...

Si no quieres seguir perdiéndote los Documentales sobre la Fauna africana
-que merecen la pena, como otras muchas "cosas" en la vida-
te aconsejo cruzar "un paso de cebra" sin salvar sus "abismos negros".

Un saludo, NiñoCactus.

Der Kleine Zürcher dijo...

¡No me diga que les tiene miedo a las cebras...! ;-)

Es curioso cómo a veces al reprimir los recuerdos de experiencias traumáticas vividas, los miedos se transforman... Y quien más, quien menos tiene su pequeño trauma particular...

Saludos desde un jardín leonés devastado
(¿se convertirá esto en mi nuevo trauma...? ;-)

NiñoCactus dijo...

No hay miedo sin consejo...
;D
Gracias a los dos por los comentarios.
Saludos a rayas

el fantasma dijo...

primero es a la izquierda y luego a la derecha, por eso de que los coche que primero pasan son los que vienen por la izquierda, en nuestro carril.
:)