jueves, 11 de diciembre de 2014

Te Quiero

Había escrito cien veces: te quiero. Al principio con caligrafía exquisita, uniendo cada letra, terminando cada línea. No había pasado de la vigésimo sexta repetición, cuando su mano comenzó a cansarse. Las formas se torcían desfigurando las palabras. Al llegar a la septuagésima, apenas se entendían aquellos garabatos. Incluso su mente trabajaba sin pensar, de forma mecánica. Antes de terminar, miró lo escrito y se le hizo un nudo en el pecho. Decidió descansar para desentumecer los dedos, y continuó con una ternura renovada. Y así, el último «te quiero» lo trazó con la misma delicadeza que la primera vez.

NiñoCactus

3 comentarios:

Javier Garcia dijo...

Genial, genial, genial, genial,...

Jesus Gonzalez Cuartero dijo...

Que bonito! Me ha encantado. Un saludo

Hola, me llamo Julio David dijo...

Este texto está para aplaudirlo.

Claro que sí, bravo!