domingo, 19 de junio de 2011

Mi primera mentira

El circo resumía nuestra única ventana al mundo: la manera de descubrir personajes extraordinarios y animales imposibles. Aquellos carromatos se pasaban todo el año viajando por los lugares más recónditos del planeta y, desde allí, traían las maravillas encontradas a nuestro pequeño pueblo.

Recuerdo el desfile de aquel verano, era mediodía y el sol pegaba fuerte. Mis hermanos vociferaban locos de alegría, y Andrés, el más pequeño, a quien yo llevaba a la espalda, aplaudía con todas sus fuerzas. Entonces lo vimos, un cartel pintado con grandes letras rojas donde podía leerse: “Ven a conocer al fabuloso Hombre Unicornio”.

Andrés se quedó inmóvil.

-¡Los unicornios! –me gritó al oído-. Seguro que él puede.

Pero nosotros no teníamos dinero para la entrada. Ni juntando los ahorros de los cinco conseguíamos sumar lo suficiente para pagar una.

-Tranquilo –le dije-, yo iré a buscarlo. Hablaré con él, y encontraré el modo de traerlo a casa.

Después de la función de tarde me escurrí dentro del campamento. Encontré al Hombre Unicornio en medio del establo, dando de comer a los caballos. Había algo de irreal en la escena, como si aquel hombre no fuese hombre ni los caballos simples monturas. Y justo cuando me disponía a salir de mi escondite, vi cómo se llevaba las manos a la cabeza, y de un golpe seco se quitaba el cuerno que coronaba su frente para apoyarlo en la cabeza de uno de los animales mientras reía. No podía creerlo: se trataba de una farsa, de una maldita mentira.

Al llegar a casa no le conté la verdad. No pude hacerlo. Mi hermano me esperaba en la puerta, sentado en su silla de ruedas.

-¿Vendrá?

-Esta vez no –le contesté-. Todavía no tiene suficiente poder, pero el próximo año regresará con toda su magia, y tú volverás a caminar.

Él nunca me reprochó aquella mentira. Al menos, le proporcionó el tiempo suficiente para comprender que los unicornios no existen.

NiñoCactus

14 comentarios:

Rosa dijo...

Releerlo ha sido un placer.
De vez en cuando una mentira es mejor que la verdad...Sobre todo si la verdad va ha romper un corazón.

Besos desde el aire.

Anita Dinamita dijo...

Tienes una enorme capacidad para tocar emociones!
Siempre pensamos que hay una única solución y vamos hacia ella sin calibrar otras opciones, aquí has encontrado un camino de crecimiento, una solución válida.
Abrazos

Aurora dijo...

Muy bonito, aunque muy triste (y más aún para un domingo por la tarde).
Pero... ¿está usted totalmente seguro de que la magia y los unicornios no existen?

anis dijo...

jobar... :C

Luisa Hurtado González dijo...

Un cuento fantástico de principio a fin. Un circo, una ventana al mundo, y al final eso es lo que realmente es.

Torcuato dijo...

Bonito el primer sentido y el segundo, y el terce...
Muy bueno, Niñocactus.
Un abrazo.

Jorge Solana dijo...

Siempre he pensado que ser feliz en una burbuja no es tan malo...
Me ha encantado !!! Abrazos

depropio dijo...

Las mentiras, si son bellas, son mejores que la verdad.

Patricia dijo...

Gandes letras rojas.Me encanta! Recorde el circo en mi pueblo con las tablas viejas y empolvadas.. con los aromas y colores que solo los circos tienen.

Anónimo dijo...

Ya sabía de tu ternura...

ya me gustaría mentirle a H. y regalarle una entrada para ese circo...con la E. de Steinert y a sus 27 años espera en la cama de un hospital a que llegue la hora de marchar...

montse dijo...

Si todas las mentiras fuesen como esta el mundo sería un sitio agradable.

Elchiado dijo...

en algunas mentiras, agazapada, hay una verdad más poderosa esperando el momento de hacer audible su latido. y usted dibujó una de ellas con la maestría que le caracteriza. me quito el sombrero una vez más -ahora entenderá cuando le digo que su sensibilidad es un ovillo de calor que abriga los fríos del alma-

algún día, quizás, un abrazo sin letras de por medio...

Esther dijo...

A mí también me ha hecho emocionarme, ¡¡gracias!!, porque leer este cuento es como si nos hicieras caminar de la mano de la calidez y fuera ella, quien en el momento de hablar, improvisara contigo uno de los mejores actos del circo....humano

Gingerale dijo...

te lo juro por mis hijos, que me estremecí. Que poder maravilloso el de tus palabras.